| Deporte y discapacidad juntos en OSEP |
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En una charla organizada por la Secretaría de Deportes y Recreación de OSEP, a cargo del prof. Julio Briones, Emilio Di Stéfano, deportista y empleado de la obra social, compartió su experiencia.
La actividad se desarrolló en el marco del programa OSEP Forma, espacio destinado a la capacitación, el encuentro se realizó en el edificio Xeltahuina, en Salta 877 de Ciudad y estuvieron presentes el director General de OSEP, Alberto Recabarren; el Secretario Legal y Técnico, Fabio Falco, y personal de la obra social.
El deportista, de 32 años, tiene varios títulos de campeón argentino de natación para ciegos.
El cruce del dique El Carrizal
Emilio Di Stefano es nadador no vidente que cruzó a nado el dique El Carrizal en Mendoza, en una hazaña de la que no se registran antecedentes. El deportista, de 32 años, que tiene varios títulos de campeón argentino de natación para ciegos, cubrió 2.500 metros en 58 minutos.
Una inoportuna lesión en el hombro lo había dejado afuera de los Juegos Olímpicos de Pekín, pero se tomó revancha. Emilio Andrés Di Stéfano, no vidente, acaba de lograr un gran desafío al cruzar de lado a lado (2.500 metros) el dique El Carrizal.
El proyecto surgió por una iniciativa del propio Emilio y forma parte de un proyecto cuyo lema es “nado sin barreras”. A partir de ahí, la Dirección de Deportes de Mendoza –que le otorga apoyo no sólo económico al nadador– no dudó en brindarle un equipo de especialistas, compuesto por Raúl Turco Lemir, quien nadó a su lado como guía, Walter Fernández y Javier Domínguez, quien desde cerca asistió a Di Stéfano en canoa.
“Para mí, este cruce era un gran desafío personal. Además, demuestra que nosotros podemos hacer lo mismo que cualquier persona”, analizó Di Stéfano.
Emilio perdió la vista en el 2000, luego de un accidente que le provocó un desprendimiento de retina. Hasta ese momento practicaba varios deportes. “Después de tener el accidente llegué a pesar 110 kilos. Por eso le doy una gran importancia al deporte, no sólo porque me ayudó mucho, sino porque nos sirve para salir del aislamiento y lograr una integración”, señaló.
“Si bien no fuimos al Carrizal a buscar un récord, marqué 58 minutos, que es un buen tiempo”, indicó el campeón argentino de natación de 50 y 400 metros libre y 100 metros pecho, títulos logrados en Córdoba, en noviembre.
El campeonato nacional, que se realizará en abril en Avellaneda, es la próxima parada de este deportista ejemplar. “No quiero ser un referente de nadie, simplemente trato de demostrar que no existen barreras que nos impidan cumplir nuestros objetivos y mucho menos realizar cualquier actividad cotidiana. Si eso sirve para fomentar el deporte y conseguir más espacios para entrenarnos, mucho mejor”, resaltó el nadador que entrena en los clubes Vialidad y Biritos.
Emilio tampoco escondió las ganas de volver a competir en otros países pero “para eso se necesita mucho apoyo y es difícil”, expresó.
A Emilio, las aguas parecen no ponerle límites. Por eso, ya está pensando en incursionar en el triatlón. “Estoy esperando una bicicleta para empezar a entrenar. En el agua no tengo problemas, en el pedestrismo tampoco, pero en la bici ando flojito (risas)”, explicó.
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